QuéPasaColima.- El niño de 12 años que disparó en el
gimnasio de una secundaria en Nuevo México había planeado el ataque y advirtió
a sus compañeros que se alejaran de ahí antes de abrir fuego, de acuerdo con
evidencia descubierta por la policía.
Decenas de
estudiantes y maestros de la secundaria Berrendo fueron entrevistados durante
los pasados dos días y las órdenes de cateo emitidas han permitido descubrir
detalles clave.
No obstante, los
investigadores siguen especulando en torno al motivo del ataque mientras
maestros y alumnos se preparan para tiempos difíciles cuando se reanuden las
clases este jueves.
En conferencia de
prensa el miércoles, el jefe de la policía estatal Pete Kassetas dijo que al
parecer las víctimas del ataque del martes --un niño de 11 años y una chica de
13 años-- fueron escogidos al azar.
La escopeta usada
por el presunto agresor procedía de la casa de su familia y tenía tres rondas
de municiones, dijo Kassetas.
El niño de 11 años
que recibió un disparo en la cara y cuello seguía en estado crítico en el
Centro Médico Universitario en Lubbock, Texas. La chica de 13 años,
identificada como Kendal Sanders, estaba en condición satisfactoria con heridas
en su hombro derecho.
La familia del niño
pidió que su nombre no fuera divulgado mientras se recupera. Un empleado de la
escuela también sufrió heridas leves.
El sospechoso fue
acusado el miércoles de tres cargos de delincuencia juvenil por agresión agravada
con un arma mortal, según el teniente de la policía estatal Emmanuel Gutiérrez.
Tradicionalmente, The Associated Press no cita los nombres de acusados de
delincuencia juvenil.
La familia del
presunto atacante emitió un comunicado en el que dice que están desconsolados y
que su remordimiento no puede expresarse con palabras. Dijeron que rezan por
los dos chicos heridos.
La familia agregó
que cooperará con la policía para "reconstruir cómo ocurrió esta horrible
tragedia".
Kassetas dijo que
los investigadores pasaron la noche ejecutando órdenes de cateo en la escuela y
a través de éstas llegaron a la conclusión de que el ataque fue planeado.
Revisaron el armario del chico atacante y la bolsa que usó para llevar la
escopeta a la escuela.
Agregó que el niño
dio ciertas indicaciones verbales acerca del ataque a algunos estudiantes que
llegaban a la escuela.
El tiroteo terminó
en 10 segundos, dijeron las autoridades, luego de que el niño disparara al
techo, al piso y luego contra los estudiantes. Un maestro de octavo grado, John
Masterson, se acercó al atacante y le pidió que tirara el arma.
Masterson y otros
maestros fueron elogiados por actuar rápidamente ya que esas medidas habrían
salvado vidas en caso de que el agresor tuviera más munición o hubiera otro
atacante.
El presunto agresor
fue llevado a un hospital psiquiátrico de Albuquerque luego de la audiencia del
martes.






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